Josh Erikson es un autor radicado en la zona rural de Nebraska, donde vive con su esposa y sus dos hijos. Aunque afirma con humor no tener "credenciales elegantes", su dedicación a la escritura es evidente a través de su ingenio autocrítico y su compromiso con el oficio. Sus divertidos reconocimientos de premios caseros y una victoria en un concurso de trucos con yoyó revelan un enfoque desenfadado de su carrera.
El trasfondo de Erikson refleja una vida tranquila y centrada en la narración de historias y la familia. Pasa su tiempo leyendo, escribiendo y estudiando el arte, lo que sugiere un profundo compromiso con la literatura a pesar de su presentación modesta. Aunque no se mencionan obras publicadas específicas, su tono humorístico insinúa una voz distintiva que probablemente traslada a su ficción. La ausencia de pretensión en su biografía sugiere un escritor que prioriza la autenticidad y la creatividad por encima de los reconocimientos convencionales.